El equipo Axxent Xoft está formado por un único módulo portátil que integra tanto los elementos utilizados para la irradiación y el control de esta como el equipamiento necesario para la calibración de la fuente de rayos X.
La fuente de radiación es un tubo miniaturizado de rayos X, esta fuente tiene una vida útil limitada de unos 30 tratamientos y se considera material fungible. La radiación emitida son fotones con una energía de 50 kV. Esta energía puede considerarse baja si la comparamos con otras fuentes de radiación, por ejemplo las utilizadas en braquiterapia convencional.
Que la radiación sea de baja energía implica que es menos penetrante que la de energía más alta, esto redunda en una menor dosis en el tejido sano circundante al tejido de tratamiento.
Para aplicar la dosis prescrita en el lecho tumoral se utilizan aplicadores que tienen forma de globo esférico, este globo se rellena con una solución salina y la fuente de rayos X viaja por un canal en su interior. Estos aplicadores se fabrican en tres medidas, para cada medida el aplicador se puede rellenar con un volumen variable de solución salina, esto permite que el aplicador se adapte a la cavidad tumoral en un rango de volumen de esta que va desde los 30 cc a los 130 cc. Los aplicadores son de un solo uso y antes de usarlos se comprueba que no existen defectos significativos de fabricación. En nuestra experiencia de algo más de un año con la técnica, todos los aplicadores que hemos usado han pasado el control si bien para gran número de ellos hemos tenido que efectuar correcciones en el tratamiento debido a discrepancias leves con la longitud nominal.
La distribución de dosis alrededor de la fuente de rayos X no es esférica, para conseguir una distribución de dosis esférica, la fuente se va moviendo dentro del aplicador, deteniéndose en determinadas posiciones un cierto tiempo, tal como se hace en la braquiterapia convencional, se consigue así dar la forma deseada a la distribución de dosis resultante.
Una vez se ha extraído el tumor, el equipo de cirujanos evalúan junto al oncólogo radioterápico el volumen del aplicador que será necesario y se realiza una prueba con una sonda Foley. Se toman imágenes ecográficas, tanto de la sonda de prueba como del aplicador definitivo para comprobar que se ajuste al lecho tumoral y también se que la distancia entre la superficie del aplicador y la piel no sea inferior a 1 cm, ya que a menor distancia, la dosis en la piel no es tolerable.
Una vez elegido el volumen se programa el tratamiento , el servicio de física médica realiza una calibración de la fuente de rayos X para ajustar los tiempos de tratamiento a las posibles fluctuaciones de tasa de dosis que la fuente puede sufrir a lo largo de su vida útil.
Con el equipo Xoft se proveen un set de discos de acero inoxidable cuya finalidad es insertarlos entre el tejido que se va a irradiar y algún tejido que se quiera proteger (típicamente la pared torácica). En principio el equipo está pensado para que el personal que participa en el tratamiento (físico, oncólogo, etc.) permanezca dentro del quirófano durante la irradiación. No obstante en el ICO hemos optado por mantener a todo el personal fuera del quirófano mientras dura el tratamiento (el cual puede ser interrumpido desde el exterior en cualquier momento y después volverse a reanudar).
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