Como sabemos, la efectividad de la RIO depende de la precisión en su aplicación en el lecho quirúrgico, por ello se requiere mantener un plano anestésico que sea profundo. Para conseguir este objetivo principal se recomienda realizar una anestesia general y además una ventilación controlada por volumen que permita asegurar que las excursiones torácicas sean fijas durante la ventilación mecánica
Por el mismo motivo es recomendable la administración de relajantes neuromusculares. sin embargo, no siempre pueden administrarse durante toda la intervención. En el caso de disección de la axila, su uso, impedirían el reconocimiento de determinados nervios axilares. Para conseguir ambos objetivos, se administran inicialmente para la IOT y después previo al inicio de la RIO.
Las altas dosis de radiación liberadas en la RIO, hacen necesaria la salida de todo el personal de quirófano durante un período que puede superar los 40 minutos. Es necesario el mantenimiento de los estándares de seguridad mediante el control a través de ventanas, monitores externos y micrófonos. Disponemos de una pantalla externa al quirófano, situada en el carro de control de la radioterapia, que duplica la imagen de nuestro monitor de quirófano. En el monitor tenemos configurado un perfil en el que podemos visualizar las curvas de presión-volumen, espirometría y volumen minuto. Además, se dispone de un micrófono de ruido ambiente de quirófano, De este modo es posible escuchar cualquier alarma auditiva del ventilador, monitores, BIS o dispositivos de perfusión continua.
Además, es necesaria una comunicación multidisciplinar, con todo el personal. En caso de necesitar entrar en el quirófano, se debe avisar al radio-oncólogo y al físico para detener la radiación. Sabemos que la efectividad de esta depende del tiempo total de administración y no se ve alterada por las interrupciones
En la literatura se han descrito como complicaciones intraoperatorias muy infrecuentes: alteraciones del ritmo cardíaco y respiratorio, dolor en el momento de aplicación de la radioterapia intraopeatoria y quemaduras de alto grado alrededor del lecho quirúrgico.
Durante el periodo de instauración en nuestro centro se han intervenido 93 pacientes de tumorectomía mamaria con RIO. Todas ellas con anestesia general e IOT en un 76% de los casos. Los restantes se utilizó la mascarilla laríngea. En todos los casos con ventilación controlada. No se ha objetivado mayores necesidades de opioides que en las mismas cirugías sin RIO y en todos los casos se administró relajantes neuromusculares No se han producido situaciones emergentes que hayan requerido la entrada del personal en el quirófano durante la administración de la RIO y no se han descrito ninguna de las complicaciones intraoperatorias. Disponemos de un protocolo de actuación para homogenizar el manejo anestésico de estas pacientes por todo el servicio.
Por todo lo anteriormente expuesto, se concluye que es importante alcanzar un plano anestésico profundo con la anestesia general que evite el movimiento del paciente, además deben mantenerse los estándares de seguridad a pesar del abandono del quirófano. Es fundamental la comunicación entre todo el equipo y la planificación de posibles complicaciones para su inmediata actuación. En nuestra experiencia, la presencia de complicaciones ha sido nula. Finalmente recomendamos la elaboración de un protocolo de actuación del manejo anestésico adaptado a cada centro.
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