Cada vez más cirujanos se forman para poder ofrecer técnicas oncoplásticas a sus pacientes, cosa que tiene innegables beneficios.
Un problema que puede presentar la cirugía oncoplástica conservadora es que, a pesar de poner clips de titanio en los márgenes, una vez se remodela la mama y se cierra el patrón, su distribución no representa correctamente el margen real a tratar y acaba generando tratamientos excesivos o imposibles cuando se diseña el “boost” o sobreimpresión del lecho tumoral con radioterapia.
La radioterapia intraoperatoria permite un tratamiento preciso y selectivo únicamente del lecho tumoral, obviando el problema que hemos comentado anteriormente.
Tras una cirugía oncoplástica encontrarnos en distintas situaciones:
El poder identificar los márgenes en quirófano (y seleccionar los que requieren tratamiento) permite si disponemos del equipo adecuado ya tratarlos con la dosis de 20 Gy que puede ser tanto un Boost selectivo como su tratamiento completo su cumplen criterios TARGIT-A. Para esto la ecografía intraoperatoria nos ayudará.
La protección de la piel para evitar problemas de toxicidad a este nivel es crítica cuando hacemos tunelizaciones. Separarla del aplicador con gasas húmedas y comprobar una distancia de seguridad a la superficie del aplicador suficiente con una aguja es una técnica muy útil a éste efecto.
Como siempre en Senología el éxito de estas intervenciones de alta complejidad depende de un esfuerzo de Equipo desde la Unidad de Mama multidisciplinar, implicando no sólo a cirujano y radioterapeuta, sino también a los radiólogos y patólogos.
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